lunes, 20 de septiembre de 2010

jueves, 9 de septiembre de 2010

¡Eh! ¡imbecil! ¡Que nosotros somos los buenos!












Nosotros no quemamos banderas, no explotamos budas gigantes, ni lapidamos a adúlteras. Si nos ponemos a quemar Coranes cambiaremos de bando, seremos una facción más de los bárbaros. Nuestra fortaleza es juzgar severamente a soldados americanos asesinos en Afganistán. Porque esos tíos son renegados, no son de los nuestros, se han pasado al enemigo. Que caiga todo el peso de la ley sobre Morlock, Wagnon, Winfield, Holmes y Gibbs.

domingo, 5 de septiembre de 2010

¡Vaya panda de fantasmas!

El rencor es libre

 
Reuters
Están en contra de la mezquita de Nueva York. El Islam es el enemigo. Esto se trata de una guerra de religión, de una cruzada.
 
Así reciben a las tropas británicas en Inglaterra. Son un grupo llamado los musulmanes contra las Cruzadas (MAC). 
 

miércoles, 4 de agosto de 2010

Xury de Belén

 Belén prepara cada noche un vasito de leche y unos cereales para su duende Xury; también le escribe y le hace preguntas. En invierno hasta le prepara una pequeña cama. El duende le responde en su extraño lenguaje, y en ocasiones le trae regalos. Este dibujo, al parecer, es un autorretrato.

sábado, 31 de julio de 2010

Madelman

Yo recuerdo a mis doce madelmans, los adoro, fueron lo mejor de mis doce años. Siguieron siendo lo que consideraba mis mejores amigos casi hasta cuando me casé. Eran mudos e inexpresivos, eso no les afectaba. Nunca tuvieron intención de hablarme. Incluso no sé si me querían. Yo sí los quería, y les quiero ahora.
¡Tenían tanta historia, tanto de mis opiniones y mi entendimiento! Ellos habían vivido la vida, eran especialistas en todo. Motti era un judío que había vivido en el gueto de Varsovia. Guetto era un tipo sin definición, las más de las veces sabías que había sido un carcelero de campos nazis. Luego vienen los más grandes: el que más quiero, del que no recuerdo su nombre, y Marcus Welby. Marcus no se rompía, yo siempre jugaba con él, el gasolinero, el que me regaló Maruja Lon.
¿Cómo puede ser todo esto tan importante, por lo profundo y sentido, y tan trivial y lejano?
Unos juguetes de plástico se clavaron en mi memoria y en mi corazón, tan fuerte e intensamente que todo lo sucedido después son sólo sucesos posteriores. El tiempo es imparable y no nos pertenece, creo que incluso ni nos importa. Tengo doce años, vivo en el Fortí, es verano.


Todo esto estaría muy bien y sería cierto si no pulularan por nuestras vidas una cierta gentuza queridísima, en mi caso unas niñas vanidosas como ellas solas, pero a las que no les puedo adjudicar muchos más defectos.

Doce años, ¡Qué va!, ¡tengo cien! La condición de padre te convierte en un protector caparazón de tortuga.

Reparación de motores